Lo esencial de la vida
A veces dedicamos tantos años de nuestra vida a estudiar: universidad, posgrado, maestría, incluso doctorado para algunos. Todo para avanzar en la profesión. Pero en ese camino solemos descuidar lo verdaderamente esencial: nuestra conexión con Dios, con nosotros mismos, con la naturaleza y con los demás. ¿Cuántas veces vemos personas con gran preparación académica, pero vacías por dentro, malcriadas, incapaces de dar siquiera un “buenos días” a otra persona? Vidas personales hechas un caos, de la oficina hacia afuera, por mucha intelectualidad aparente.

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